jueves, 10 de marzo de 2011

Robo en un convento

Con respecto al robo de 450.000€ (inicialmente eran 1,5 millones) en el convento cisterciense de Santa Lucía (Zaragoza), me  resultan extrañas varias cosas: lo primero es que una institución religiosa que tradicionalmente practica la pobreza, amasara tal cantidad de dinero. Su procedencia también es asombrosa:  ¿para qué necesitarían las monjas ahorrar dinero durante 40 años? ¿Acaso previeron antes que nadie esta crisis y se dedicaron a garantizar su propio futuro y el de su institución? Eso sí que es un plan de jubilación y no los camelos que nos ofrecen en los bancos.

También es sorprendente que la encuadernación de libros y la producción artística de Isabel Guerra -la "monja pintora"- fuera una actividad tan lucrativa. Creo que la familia Ruiz Mateos la va a fichar para reflotar Nueva Rumasa

Los religiosos utilizan a menudo el dicho: "Dios proveerá", pero estas monjitas industriosas han preferido: "A Dios rogando y con el mazo dando". Por supuesto, todo en "B". Ya lo decía en mi artículo "Economía sumergida" que este sistema es cojonudo y además reduce el mamoneo de la casta política. 

Si bien estas monjas son un ejemplo de laboriosidad y frugalidad dignas de encomio, no  lo son de sensatez. Dejar casi medio kilo en bolsas de plástico dentro de un armario no se le ocurre a nadie. ¿Por qué no disponer de una cuenta corriente en un banco? ¿Por qué no instalar una caja fuerte? Según su abogado, las monjas preferían guardar el dinero en el convento para tenerlo más a mano dado que no podían salir a la calle con frecuencia a sacarlo. En todo caso sería a meterlo.

Que Rubalcaba, Elena Salgado y Pepiño Blanco se anden al loro porque en la próxima remodelación ministerial, la que vendrá después de que sigan sin aparecer los "brotes verdes" de marihuana, los veo en las colas del INEM. Lo que necesita ZP en su gabinete no son ministros del tres al cuarto sino monjas previsoras. ¡Otro gallo cantaría!